PAISES BAJOS 2025      

 Países Bajos era mi espinita clavada en Europa occidental. En muchas ocasiones había estado a punto de ir a Amsterdam, pero por una cosa o por otra nunca se había realizado. Por otra parte, había rozado sus fronteras en numerosas ocasiones desde la vecina Bélgica.

En esta ocasión no dejamos pasar la oportunidad y nos adentramos en la provincia de Zelanda. Una de las mas despobladas del país, pero con unos paisajes espectaculares. Nuestro objetivo, la medieval Middelburg y las Deltawerken, una serie de presas y diques marítimos que protegen los países bajos de las inundaciones




Nuestra primera parada no pudo ser mas típica. Había que hacerse una foto en uno de los famosos molinos neerlandeses. Diseñados para achicar agua de las zonas más bajas del país, ahora se conservan en su mayoría como atractivo turístico.




Este es el ayuntamiento de Middelburg. Middelburg fue un bastión medieval, tanto para la defensa de la zona de los ataques vikingos en la baja edad media, como para la guerra de los 80 años entre los tercios españoles y las provincias unidas de los países bajos.




Actualmente es la capital de la provincia de Zelanda y uno de sus mayores atractivos turísticos. Se encuentra muy reconstruida, ya que sufrió numerosos daños durante la segunda guerra mundial.




Toda la ciudad se encontraba amurallada. Actualmente no conserva ninguna de las defensas, salvo un foso inundado con agua que rodea todo el casco antiguo. En cada una de las esquinas del foso se encuentra, como no, un molino de viento.




Dejamos atrás Middelburg y nos acercamos a las zonas de las presas. Las Deltawerken son una serie de diques y presas que impiden el paso del agua en caso de temporal. Cabe recordar que el 26% de la superficie de los países bajos se encuentra por debajo del nivel del mar, en terrenos ganados a este.



Al norte de la isla de Walcheren, hoy unida a tierra, se encuentra la playa de Vrouwenpolder, bañada por el mar del norte. Una playa con un enorme fondo, ideal para descansar un rato.



La playa de Vrouwenpolder me sorprendió porque sus aguas eran templadas, incluso me atrevería a decir que cálidas. Esto se debe a la poca profundidad que tienen y estar expuestas al sol de ese día.



La playa se encontraba plagada de conchas de todos los colores. Resultaba muy bonito. Pero un problema para andar descalzo por ella.



Fue una pena no venir preparados para playa, pero no esperaba bañarme en esta época y en este lugar. En el horizonte se podía divisar ya la presa de Oosterscheldekering. La más importante y grande de la zona.




Esta es la presa vista desde su interior. Las compuertas se encuentran normalmente abiertas, para preservar el ecosistema del estuario de rio Escalda, y solo se cierran en caso de temporal.




La presa se puede cruzar por una carretera y carril bici que discurren en la parte superior durante un recorrido de casi 10 kilómetros.

Recientemente se han instalado unas turbinas que generan energía mareomotriz. Gracias a estas turbinas y a los parques eólicos, Países Bajos está llegando al 50% de consumo de energías renovables.





Nuestro último destino en tierras neerlandesas fue la ciudad de Zierikzee. Una pequeña parada rumbo a tierras belgas. La torre que aparece en la foto es la llamada Torre de San Lorenzo o “Torre Gorda” Una construcción del siglo XV que hacía las veces de campanario de la iglesia adyacente, hoy desaparecida.

Me he llevado una muy buena impresión de este primer contacto con tierras neerlandesas y tengo la clara idea de que, en breve, debo de volver por aquí.